EXPRESIÓN
Las viviendas que prevén una transición de espacios entre la calle y la vivienda son más agradables que las que se abren bruscamente a la calle. Claro que para que esta relación sea exitosa debe existir un intercambio en este espacio, ya sea por uso o por apropiación misma del espacio público, sin embargo esta afirmación no se valida si no cuando el espacio presenta características propias, es decir, cuando tiene un uso especifico (teléfono, mirador, banca,..) y no se limita a ser un espacio “libre” de servicio y accesibilidad.
“hay muchas formas de denotar la transición entre la calle y la vivienda; cambio de visión, cambio de luz, cambio de nivel, cambio de superficie, cambio de sonido, cambio de escala, todo rompe la continuidad del paso de la calle a la vivienda” Christopher Alexander 1969
La uniformidad aparente, generada por los barrios periféricos y de crecimiento progresivo, se obtiene cuando se interrelacionan los elementos comunes de la vivienda (puertas, ventanas, balcón, terraza, cubierta...) aún en sus diferencias formales existe un grado de interrelación que complementa la lectura global.
TRANSICIÓN
“cualquier transición especialmente un portal es un lugar para detenerse y hablar, en estos espacios se puede estar en dos entornos al mismo tiempo, siendo posible el entrar en cualquiera de ellos”.
Kevin Linch
En el análisis de los elementos constitutivos de la transición espacial entre la calle y la vivienda, es de vital importancia reconocer la fachada como una superficie sobre la cual se plasma, consciente o inconciente, la aprehensión que se tiene sobre el espacio propio, hogar.
La caracterización que cada persona le da a esta, genera un espacio de transición, que no pertenece a la vivienda pero sin embargo se convierte en una extensión de esta. Es común encontrar este tipo de espacios, en algunos casos ante jardines, terrazas, escaleras que suben y bajan, que le dan a la calle una vitalidad importante.







